El Perú suscribió la Convención sobre Municiones de Racimo en Oslo, Noruega, el 2 de diciembre de 2008, quedando expedito el proceso de perfeccionamiento a nivel interno de dicho Tratado para su incorporación formal al derecho nacional.
La Convención tiene como propósito prohibir el uso, fabricación, almacenamiento y transferencia de aquellas municiones que causan daños inaceptables para las poblaciones civiles, estableciendo asimismo disposiciones sobre el apoyo a las víctimas y comunidades afectadas. De igual manera, la Convención establece la obligación de destruir las municiones de racimo almacenadas en sus arsenales dentro del plazo de 8 años- prorrogables- y la destrucción de remanentes de municiones de racimo en sus respectivos territorios dentro del plazo de 10 años, prorrogables.